Capítulo 2 – La chica de la terminal

Eliot esperaba todos los días a excepción de los fines de semana, el trasporte público para ir a trabajar. La terminal quedaba ubicada al frente de la iglesia a la cual, había estado recurriendo hacía ya 3 meses y que asistía, los martes en la noche y los domingos matutinamente. 

Un martes a las 5:30 de la mañana. Eliot llegó a la parada que comúnmente frecuentaba, para tomar el transporte que lo llevaría a su trabajo. 

Sin embargo, al llegar se percató que era el único esperando el trasporte público. Se sentó y a los 5 minutos apareció una chica increíblemente hermosa. Cabello hasta la media espalda con rayos rubios. Ella era el tipo de chica que tenía una figura corporal la cual llamaban avispa es decir, tenía una cintura muy delgada, he inmediatamente se pronunciaba un trasero bastante frondoso, que además hacia lucir muy bien una minifalda de color beige, una cuarta por arriba de las rodillas. Con unos tacones negros. Luciendo una blusa blanca tres botones desabrochados desde el cuello, haciendo que se notara las grandes y abundantes protuberancias en su pecho en un escote bastante profundo y que dejaba casi al descubierto su sostén, que cualquiera podría percibir era de color blanco. Las facciones de su rostro eran delicadas en especial la nariz, con un perfil muy fino. Además de sus grandes ojos color café y su piel, un tono entre blanco y negro, aunque más blanca que otra cosa. 

Se sentó dos asientos de Eliot a esperar. Lparecía una chica bastante atractiva.   

Las siguientes dos semanas, sin quererlo y sin conocerse se veían en el mismo lugar a la misma hora. Como que si el destino o tal vez las oraciones de Eliot, comenzaran a ser respondidas.   

A tal punto se encontraban al mismo momento, en el mismo sitio, sin nadie más esperando el transporte público, que parecía extraño no hablarse. Los últimos días de esas dos semanas fueron jueves y viernes. 

 Realmente se sintió incómodo no escupir ni una sola palabra durante esos dos días. Por lo que Eliot se sentía obligado a romper el hielo. Sin embargo, ocurrió algo increíble. 

 

Ese mismo fin de semana para ser más preciso el domingo en la mañana. Eliot asistió como de costumbre desde ya hacia algunos meses atrás a la iglesia. Se sentó a media fila derecha. Como acostumbraba. Ni tan adelante ni tan atrás. El espacio que comprendía la totalidad de las bancas era curvo, más o menos como las graderías de los estadios de futbol atrás del marco. Por lo cual se podían apreciar las demás secciones en las cuales sdividían las bancas que en total eran tres. 

En la alabanza Eliot alzó la vista y la observó. Era ella la chica de la terminal, increíblemente estaba en la iglesia. Fue allí donde sintió una fuerte corazonada que según éprovenía del espíritu santo; en respuesta a las oraciones que había estado haciendo para no estar tan solo.  

Al momento que la observóella se quedó mirándole fijamente. Ecruce de miradas que es propio de un futuro encuentro sentimental. Dijo muchas cosas, entre ellas ” síestoy aquí, soy yo la chica de la terminal, ¿con que también vas a la iglesia? Hum debemos conocernos“. Una sola mirada puede trasmitir muchas emociones y pensamientos, ella lo hizo de tal forma quedara claro que Eliot tendría que ser el encargado de romper el hielo. Él se motivó aún más al ver como esta chica estaba vestida en la iglesia. Un vestido corto rojo muy ajustado al cuerpo, moldeaba su tonificada figura, el cual se podía preciar un poco su ropa interior marcada en la textura del vestido. Pero en realidad, la pastora de la iglesia nunca hacía hincapié en la vestimenta de las chicas. Por tal razón era normal ver a las mujeres vestidas de una manera casi indecorosa inapropiada para un servicio dominical. Ya que de vez en cuando la pastora también hacía de las suyas. De ella hablaremos más adelante. 

Ese domingo, cuando terminó el servicio, Eliot no pudo encontrar a la chica, pues había tanta gente en el lugar que le resultó muy difícil la terea. Él supuso que se había ido casi inmediatamente después de terminada la predica. Sentía una fuerte emoción de intriga en su interior, un presentimiento de que las cosas iban por buen rumbo. También palpitaba en su corazónese tipo de euforia que siente un hombre al ser correspondido por la mujer la cual le mueve el piso y le atrae en gran manera. 

Al día siguiente Eliot como de costumbre, estaba en la terminal sentado, a los pocos minutos se presentó su chica. La que él creía el señor le había mandado casi milagrosamente y que tenía que ser ella con quien construyera su futuro. Inesperadamente se sentó junto Eliot. En ese momento casi se le sale el corazón, los latidos se incrementaban y aunque estaba haciendo frío en ese momento, comenzó a sudar repentinamente. Él se controló y le dijo: 

Hola, verdad que tu asistes a esta iglesia, me pareció verte ayer  

Solo bastaron esas palabras para que ella comenzara hablar sin detenerse. Eliot no pronunció muchas palabras mientras seguía la conversación, en donde ella era el centro de atracción. 

Cuando llegó el transporte se sentaron juntos. Él no pudo evitar verle la entrepierna, pues la falda era tan corta que, al momento de sentarse, dejo expuesta su definición de mujer, que rápidamente logró tapar con el bolso. Pero que Eliot no pudo evitar ver con excitación. También al mismo tiempo mentalmente se preguntaba. ¿En realidad esta chica es cristiana, por que viste así? 

Pasaron los minutos, pero aún no se habían presentado. 

 ¿Cómo te llamas?  

Preguntó Eliot, con una voz segura. 

-Mi nombre es Hellen y el tuyo . . . 

-Mi nombre es Eliot . . . 

Minutos después, Hellen bajó y terminaron de hablar, no sin antes intercambiar números telefónicosA los dos días siguieron la conversación mediante mensajes de texto.  

Al mes de conocerse, un día jueves. Un mensaje bastante peculiar llega de parte de Hellen a Eliot. 

Solicitándole que salieran a correr. Eran las 6:30 de la noche. Eliot un poco desconcertado por la petición tan singular le contestó que Aunque para ser sinceros, él muy poco se ejercitaba. La rutina era levantarse temprano para ir a trabajar. Después llegaba normalmente a su departamento cansado y se recostaba a ver televisiónmientras con su laptop en la cama leía algunos correos electrónicos en su bandeja de entrada. Esto era lo usual cuando no tenía que ir a la iglesia. Y los fines de semana estaba tan cansado de la rutina semanal, que en su mayoría no salía 

Eliot se colocó ropa deportiva que tenía guardada hacía tiempo. Sdirigió al lugar exacto que había acordado con Hellen. Tuvo que esperar algunos minutos y cuando la vio quedo atónito. Vestía una licra corta color naranja casi transparente. En ella se podía notar la tanga blanca (ropa interior) que llevaba puesta Hellen. Fue allí donde notó la exuberante belleza de esa mujer a tal punto que Eliot le costaba controlar su miembro viril, inclusive estando en la calle. Aunque el momento era excitante con tan solo verla. Se preguntaba en su interior ¿cómo puede ser posible que salga así?. ¿No es que ella es cristiana? ¿Tendría que tener algo de pudor? Todas estas preguntas le conmovían el corazón mientras hacia un esfuerzo por hablar con ella mientras corría por la orilla de la calle.   

A los 20 minutos, Hellen lo encaminó rumbo a su departamento, cuando llegaron se sentaron en una banca que estaba al frente del mismo a tener una conversación la cual iba a ser muy sugestiva. El lugar era un poco oscuro y realmente solitario. Eliot se sentó, para poder reponerse del agitado paseo nocturno. Mientras Hellen se paró en frente de él haciendo algunos estiramientos, que claramente revelaban las curvas pronunciadas de su joven y seductora amiga.  

Ella le deja al descubierto deliberadamente, su exuberante trasero sin intenciones de cubrirlo, al mismo tiempo logra mostrar su sensual ropa íntima, que se podía apreciar atreves de la delgada licra naranja que causaba una increíble atracción. 

Al poco tiempo comenzó a llover y entraron al departamento de Hellen, quien era una mujer independiente que vivía sola. Entró en su cuarto y dejó la puerta medio abierto, a los diez minutos llamó a Eliot desde su habitación. Cuando el entró, la vio casi desnuda sentada en el borde de la cama, con la luz tenue de una lampara colocada encima del mueble, al lado de su cama. La cual irradiaba esa penetrante y comprometedora luz baja.  

La lujuria se apoderó de Eliot, pero al parecer Hellen ya lo venía planeando desde hacía varios díasOcurrió lo inevitable toda esa lluviosa y fría noche. 

Sin embargo, los días posteriores al encuentro, ella parecía haber desaparecido. No contestaba el teléfono ni los mensajes de Eliot. Así paso el tiempo hasta que la relación totalmente se enfrió. 

Él, quien creyó que ella era la mujer enviada por Dios para siempre. Se sumergió los posteriores meses en una depresión y en una deliberación consigo mismo. Como era posible que tal situación le estuviera ocurriendo. Se preguntaba, ¿realmente era voluntad de Dios que yo conociera a esa mujer? Lo que hicimos está mal, la fornicación de dos jóvenes adultos que se conocieron por medio de la iglesia, ¿en realidad sería algo bueno? Eliot se encontraba confundido, ya que había sentido que sus oraciones habían sido al fin contestadas, en su momento había sentido una fuerza en su corazón que después de sus oraciones y con los hechos subsiguientes había llegado a la conclusión de que era el mismo Dios quien la había puesto en su camino. Sin embargo, todo había terminado.